23 September 2013

CÓMO CONVERTIRSE EN UN EXPERTO CUENTACUENTOS EN 4 PASOS

Herramientas: 1 libro, 1 niño o niña sin sueño, 1 cama, 1 silla/sillón confortable.

Dificultad: Después de leer esto, ninguna.

 

Estudios científicos han constatado que una vez bañado y cenado, el sujeto conocido como “niño” o “niña” se precipita en un estado laxo y semiletárgico. Pero el sueño está lejano, y necesitan un buen viaje por una pradera, cabalgar a lomos de un dragón de buen tamaño o viajar hasta las estrellas en un cohete de hielo para dormirse como los angelotes que son (o deberían ser). Afortunadamente te has armado con un libro que te permitirá hacerles pasar por todos esos trámites. Lo abres. Lo hojeas. ¿Te crees capaz de captar su atención? ¿Eres el narrador o narradora que necesita para llevarle a esos lugares? Aparca tus años, saca un hada de la garganta y sigue estos 4 sencillos pasos:

 

  1. TIPOS DE CUENTOS

El tipo de historia, el género. Hay muchos y la elección de uno u otro depende del estado de ánimo del niño o niña, si tienen mucho sueño o está más despierto/a que tú.

Si tiene sueño no lo dudes, cuentos cortos, con poco texto y con tramas amables e inofensivas. Los cuentos-nana, anecdóticos y sin una trama compleja le acompañarán de la mano hasta el primer ronquido.

Si está despierto puedes optar por cuentos más largos, o que contengan ilustraciones. Puedes enseñárselas e incluso ampliar el texto con comentarios tuyos y suyos. Demandarán en este caso tramas más divertidas o complicadas, y la propia historia les irá agotando hasta el merecido final.

 

  1. PRELIMINARES

Asegúrate de que el niño o niña está acostado, cómodo, con una luz tenue e indirecta que apunte fundamentalmente al cuento. La penumbra será determinante para avivar el sueño y por qué no, darle una atmósfera especial a la habitación, un iniciar la aventura.

Relájate, ponte ropa casera. Quizá quieras gesticular y es importante que estés cómodo/a. Tampoco te pases de gestos, al final no conseguirás un Óscar, pero sí un niño con los ojos como platos.

 

  1. CONTANDO EL CUENTO

Prepara tus dotes interpretativas. Malas noticias: Aparte de los gestos, vas a tener que poner voces. El tono monocorde, aquel que es igual en la narración y en los diálogos, les aburre y les aleja de la historia. Sí, ese pato, ese dragón o esa bruja tienen voces terroríficas, divertidas o solemnes. Y tú las vas a hacer.

Ya tenemos una buena voz y un gesto para acompañar golpes de efecto de la trama (caras asustadas, enfados, risas malvadas..).

Si consigues eso ya has creado la estructura necesaria para tenerlos atrapados, incluso con el peor cuento del mundo. No te olvides de que poner algo de cosecha propia hace que el rato del cuento se convierta en un momento único entre el niño o niña y tú. Aléjate de la trama. Cambia el nombre de ese príncipe. Hoy la bruja es buena. Cada noche un mismo cuento pueden ser cientos.

 

  1. EL FINAL

Ya estamos acabando. Le ves de reojo con una respiración más tranquila, los ojos semicerrados. Hay que afrontar el final. Podríamos hablar de 3 posibles formas:

 

El CLÁSICO: “Y comieron perdices.” “Y vivieron felices”. El final clásico donde se resuelve la trama y acaba todo atado y bien atado es recomendable para la mayor parte de los casos. Las cosas acaban, sobre todo las buenas, pero siempre tendremos el cuento de mañana. Más y mejor.

 

El “FADE OUT”: Sólo para los casos muy claros de caída total en brazos de Morfeo. Vas bajando la voz, muy levemente, hasta que el silencio coincide con el principio de su sueño. CUIDADO: El Fade Out en casos de niño despierto es catastrófico, se incorporará y te preguntará con los ojos muy abiertos: “No te oigo”. Vuelta a empezar.

 

El “CONTINUARÁ”. Arriesgado, muy arriesgado, es partir un cuento en varias entregas, o hacer uso de series protagonizadas por el mismo personaje. Si la historia y vuestra interpretación han sido satisfactorios, querrán más. La ventaja es el anhelo, el deseo de volver a la trama en el momento justo de haberla dejado. Eso acelerará el momento de ir a la cama, el encuentro con su libro y con vosotros.

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